Cómo hacer un cartel de subasta y tarjetas de lote con códigos QR
El cartel de una subasta online tiene una sola tarea: llevar a quien está delante de él hasta la subasta, en su móvil, antes de que siga su camino. Eso lo decide todo: la hora de cierre en lugar de un precio, un código QR lo bastante grande para escanearlo desde donde se pone la gente y una tarjeta junto a cada lote para quienes vienen a verlo. Esta guía explica qué poner en el cartel, cómo dimensionar y probar el código, las tarjetas y etiquetas de lote para el día de exposición, dónde colgarlos y cómo imprimirlos.
Actualizada
| Lo que vas a hacer | Un cartel A4 para la subasta y, si la gente puede ver los artículos, una tarjeta con su propio código QR para cada lote. |
|---|---|
| Lo que dice todo cartel | Qué se vende, cuándo cierran las pujas (día, hora, zona horaria), la dirección web escrita en letras, un código QR y, si hay exposición, dónde y cuándo se puede ver. |
| Lo que nunca dice | Un precio actual ni «termina pronto». El papel no se actualiza, así que da una hora de cierre y deja que el código QR muestre el precio. |
| Tamaño del QR | Alrededor de una décima parte de la distancia de escaneo: 3 cm para una tarjeta leída con el brazo extendido, 5 cm o más para un cartel leído dando un paso atrás. |
| Cuándo colgarlo | Desde el día en que se pueden ver los lotes, o de dos a tres semanas antes del cierre, y quitarlo al día siguiente. |
| Coste | Papel y tinta. Basta con un A4 de una impresora normal. |
Lo que tiene que decir el cartel
Quien lee un cartel le dedica unos segundos. En ese tiempo necesita cinco respuestas, en este orden:
- Qué se vende. Un titular con palabras sencillas («Herramientas y maquinaria de un taller que cierra», «Subasta benéfica: 40 lotes para el tejado del colegio»), no solo el nombre de tu organización.
- Cuándo cierran las pujas. Un día, una hora y, si alguno de tus compradores puede estar en otro lugar, una zona horaria. Si los lotes cierran uno tras otro, indica la hora en que cierra el primero. Si las pujas aún no se han abierto, di cuándo se abren.
- Dónde pujar. La dirección web escrita en letras, lo bastante corta para teclearla, y un código QR que la abra. Hay quien no escanea, y hay móviles que no leen el código con poca luz.
- Dónde y cuándo ver los artículos, si se pueden ver: dirección, días y horario.
- Quién vende. Tu nombre y, en el caso de una ONG o un club, a qué se destina el dinero. La gente puja con más ganas cuando sabe quién está detrás.
Qué dejar fuera: el precio actual de cualquier cosa (al día siguiente ya no es correcto), «termina pronto» (¿pronto para quién?), la lista de todos los lotes (el código QR es la lista) y las condiciones en letra pequeña, que van en el sitio de subastas.
Diseño: un titular, unas pocas fotos y el código abajo
Un cartel que funciona desde el otro lado de una sala tiene muy pocas partes. El titular es lo más grande de la página y cabe en dos o tres líneas. Debajo, la hora de cierre, en el segundo tamaño de letra más grande. Después, hasta cuatro fotos de tus mejores lotes: los que hacen que alguien se detenga, no los más caros. Abajo del todo, el código QR con «Escanee para pujar» al lado y la dirección debajo, porque la parte inferior de un cartel es donde acaba la mirada y adonde llega una mano que sostiene un móvil.
Limítate a un solo color de acento sobre una página blanca. El texto oscuro sobre blanco se lee en un escaparate, bajo las luces de una cafetería y en el tablón gris de un pasillo; un fondo oscuro a todo color gasta mucha tinta y hace que el código QR sea más difícil de leer.
| Parte | Tamaño aproximado en A4 |
|---|---|
| Titular | 40–60 pt, dos o tres líneas |
| Hora de cierre | 20–28 pt, una línea |
| Fotos | De una a cuatro, en la mitad superior de la página |
| Código QR | Cuadrado de 4–5 cm, en una esquina inferior |
| Dirección web | 12–16 pt, al lado o debajo del código |
Códigos QR que se escanean
La mayoría de los escaneos fallidos se deben a un código demasiado pequeño, demasiado pegado a otra cosa o que apunta al sitio equivocado. Unas pocas reglas lo cubren casi todo:
- Ajusta el tamaño a la distancia. Una regla práctica habitual es un código de un ancho de aproximadamente una décima parte de la distancia desde la que se escanea: 3 cm para una tarjeta sobre una mesa leída con el brazo extendido, 5 cm para un cartel leído dando un paso atrás, 10 cm o más para un escaparate leído desde la acera.
- Deja un margen libre. Un código QR necesita un borde vacío a su alrededor, de unos cuatro de sus propios cuadraditos de ancho. Un texto o una foto que toca el código es el motivo más habitual de que no se lea.
- Oscuro sobre claro. Negro o un color muy oscuro sobre blanco. Algunas cámaras de móvil no leen un código claro sobre fondo oscuro, y un color pálido falla con poca luz.
- Haz que apunte a la dirección real. El código debe abrir directamente la subasta, o el lote. Un acortador de enlaces o un servicio de «QR dinámico» pone el servidor de un desconocido entre tu cartel y tu comprador, y si ese servicio cierra o empieza a cobrar, todos los carteles que imprimiste dejan de llevar a ninguna parte.
- Un código para cada fin. El código del cartel abre toda la subasta; el de una tarjeta de lote abre ese lote. Dos códigos en un mismo cartel hacen que la gente dude cuál escanear.
- Pruébalo antes de imprimir un montón. Imprime una copia, ponla donde vaya a colgar, retrocede hasta donde se pondrá la gente y escanéala con dos móviles, uno de ellos más antiguo. Después comprueba que la página que se abre es la correcta y que se lee bien en un móvil.
Tarjetas y etiquetas de lote para el día de exposición
Si la gente puede venir a ver los artículos, el cartel la atrae y una tarjeta junto a cada lote se encarga de vender. Un visitante de pie junto a una lámpara que le gusta debería poder pujar por esa lámpara, desde allí mismo, en menos de un minuto. Una tarjeta que funciona lleva:
- una foto y el título tal como aparece en el sitio de subastas, para que la gente sepa que es el lote correcto cuando se abre la página;
- si el lote está abierto a pujas o todavía no, y cuándo cierra o se abre;
- «Escanee para pujar» y un código QR de la página de ese lote, no de toda la subasta;
- la dirección del sitio en letra pequeña, para quien prefiera teclearla.
En una hoja A4 caben cuatro tarjetas; recórtalas y ponlas de pie o pégalas junto a cada lote. Para artículos pequeños, una tarjeta entera es demasiado: una etiqueta adhesiva con el título y un código QR, en una hoja corriente de 21 etiquetas de dirección (63,5 × 38,1 mm), va en el artículo, en su caja o en su estante. En una mesa llena de lotes pequeños, da a los lotes parecidos títulos que los distingan en el sitio, porque la etiqueta lleva ese mismo título y nadie debería pujar por el lote equivocado.
Dos consejos prácticos. Imprime las tarjetas cuando los lotes sean definitivos: la tarjeta de un lote que retiraste lleva a una página que ya no funciona. Y guarda unas cuantas etiquetas en blanco y un bolígrafo para el lote que llegue la misma mañana de la exposición.
Dónde colgar los carteles
Un cartel funciona donde la gente ya se detiene y donde los artículos significan algo para ella. Más o menos por orden de lo que rinden:
| Lugar | Por qué funciona |
|---|---|
| Tu propio escaparate y tu puerta | La gente que pasa ya es clienta tuya, y pedirlo no cuesta nada. |
| Junto a los artículos | El día de exposición, en el local, en la tienda: el cartel en la entrada y una tarjeta en cada lote. |
| Donde se reúnen tus compradores | La sede del club, el mostrador profesional, la entrada del colegio, el salón parroquial, la cooperativa agrícola. Pregunta primero; la mayoría dice que sí a una subasta con una buena causa o de un vendedor de la zona. |
| Tablones de anuncios del barrio | Bibliotecas, supermercados, cafeterías, centros cívicos. Muchos tienen un límite de tamaño y una fecha a partir de la cual se retiran los anuncios; pon la fecha de cierre en el cartel para que quien lleva el tablón sepa cuándo puede quitarlo. |
| En mano | Un montón en la caja, en la bolsa de regalo, en las mesas de una cena benéfica. Aquí funciona bien una versión en A5. |
Las farolas, las vallas y las marquesinas son otra cuestión: pegar carteles en la vía pública está regulado y, en muchos lugares, multado. Consulta las normas del lugar donde lo cuelgues y pide permiso antes al dueño de cualquier pared o escaparate privado.
Quita los carteles al día siguiente del cierre de la subasta. Un cartel que sigue en un escaparate tres semanas después le dice a todo el que pasa que te olvidas de las cosas.
Imprimirlo para que quede bien
- Imprime desde el navegador, a tamaño real
En el cuadro de impresión, elige A4, pon los márgenes en ninguno, la escala al 100 % y desactiva los encabezados y pies de página del navegador, que si no añaden una fecha y una dirección web al borde de cada página. Revisa la primera página en la vista previa antes de imprimir veinte.
- Elige el papel según el lugar
Un papel normal de 80–100 g/m² sirve para un cartel detrás de un cristal o en un tablón. Las tarjetas de lote que tienen que sostenerse de pie sobre una mesa piden una cartulina más gruesa, de 160–250 g/m², si tu impresora la admite. Las etiquetas van en hojas de etiquetas; en papel normal, imprime las líneas de corte y recórtalas.
- Protege lo que va a la intemperie
Un cartel en el exterior necesita una funda de plástico o un plastificado mate. El plastificado brillante refleja la luz directamente en la cámara del móvil y es un motivo habitual de que un código en un escaparate no se escanee. Pega el cartel por dentro del cristal en lugar de por fuera, donde lo alcanzan la lluvia y las manos.
- Escanea la copia impresa
La tinta y el papel cambian un código: una impresora con poco tóner o un papel blando pueden emborronar los cuadraditos. Escanea la hoja impresa de verdad, en su sitio, antes de colgar el resto.
- Vuelve a imprimir cuando cambie la subasta
Si la fecha de cierre cambia, o viene una segunda subasta, vuelve a imprimir. Cuesta unas pocas hojas de papel; una fecha equivocada en un cartel cuesta pujas y confianza.
Saber si ha funcionado
El papel es difícil de medir, y no pasa nada. Hay dos formas honestas de saberlo: pregunta a los nuevos pujadores cómo se enteraron de la subasta (al recoger, o en el mensaje de agradecimiento) y cuenta cuántas personas viste escaneando una tarjeta el día de exposición. Si el cartel de un escaparate no trajo a nadie, la culpa suele ser del escaparate, no del cartel; llévalo a donde ya se reúnen los compradores.
El cartel es una parte de la secuencia. Las personas a las que llega siguen necesitando el recordatorio de los dos últimos días, que un cartel no puede darles; consulta cómo promocionar una subasta online para el calendario, y cómo publicar lotes de subasta en redes sociales para las publicaciones que llevan los mismos lotes a internet.
Preguntas
¿Qué debe incluir un cartel de subasta?
Qué se vende, cuándo cierran las pujas (día, hora y zona horaria), la dirección web escrita en letras y como código QR, dónde y cuándo se pueden ver los artículos si se pueden ver, y quién vende. Deja fuera los precios actuales, que al día siguiente ya no son correctos, y la lista completa de lotes, que abre el código QR.
¿Qué tamaño debe tener el código QR de un cartel?
Una regla práctica habitual es una décima parte de la distancia de escaneo: unos 3 cm en una tarjeta leída con el brazo extendido, 5 cm en un cartel leído dando un paso atrás, 10 cm o más en un escaparate leído desde la acera. Deja un margen vacío a su alrededor e imprímelo oscuro sobre claro.
¿Debo usar un acortador de enlaces o un código QR dinámico?
Haz que el código apunte a la dirección real de la subasta o del lote. Un acortador o un servicio de QR dinámico pone a otra empresa entre tu cartel y tus compradores, y si cierra o empieza a cobrar, todas las copias impresas dejan de funcionar.
¿Por qué no poner precios en el cartel?
El papel no se actualiza. Un precio impreso hoy deja de ser correcto con la siguiente puja y hace que la subasta parezca anticuada. Indica cuándo cierran las pujas y deja que el código QR abra el lote con su precio actual.
¿Para qué sirven las tarjetas de lote?
Para un día de exposición o una tienda: una tarjeta junto a cada lote con su foto, su título, su hora de cierre y un código QR de ese lote, para que un visitante pueda pujar desde su móvil por lo que tiene delante sin tener que buscarlo en el sitio.